domingo, 19 de agosto de 2012

[Arte Japonés] Otras pinturas budistas del periodo Nara

De los maravillosos estandartes pintados que decoraban los templos budistas del período Nara, no queda casi nada. Algunos fragmentos del paraíso de Amida tejido en tapicería de seda se conservan en el Taima-dera, templo al sur de Nara. El más importante de los estandartes que sobreviven en el llamado Hokke-do mandar (Diagrama místico d la predicación), representando a Shakyamuni predicando en el pico del buitre. Se guardó en el Hokkei-do de Todai-ji, el gran templo de Nara, hasta finales del siglo XIX, y ahora es uno de los tesoros del museo de Bellas Artes de Boston. Aunque deteriorado, obscurecido y muy retocado, las figuras de la divinidad y sus servidores aparecen con un resplandor sobrenatural en un fondo de montañas cubiertas de bosques, lo que proporciona una valiosa evidencia para el estudio de los paisajes del estilo T’ang. El hecho de que el mandara sea en tejido basto de cáñamo en lugar de seda, indica que fue ejecutado en el Japón, y no en la China. 

La riqueza de los monasterios budistas de Nara se debía grandemente al generoso mecenazgo de la corte, un mecenazgo que inevitablemente dejó sus efectos en el arte budista. Una ilustración notable de esta influencia puede verse en un pequeño estandarte que se conserva en Yakushi-ji. Representa a Kichijo-ten (Mahashri), diosa de la riqueza y encarnación de la belleza, cuya adoración fue ordenada por la emperatriz en un edicto del año 767, la elegante figura, cubierta de ropas transparentes y chalinas ondulantes salpicadas de oro, tiene un aire muy mundano, que no refleja la espiritualidad budista, sino más bien un tipo opulento de belleza femenina creado en China por los pintores de la corte de T’ang, Chang Hsüan y Chou Fang.



Fuente: LAS BELLAS ARTES: Arte Chino y Japonés. Editorial: GROLIER. Autores: Varios.
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