miércoles, 18 de diciembre de 2013

[Arte Japonés] Poesía Haiku


El haiku (俳句), en español frecuentemente jaiku (siguiendo la transcripción fonética directa), es una forma de poesía tradicional japonesa. Consiste en un poema breve, generalmente formado por tres versos de cinco, siete y cinco moras respectivamente. Comúnmente se sustituyen las moras por sílabas cuando se traducen o componen en otras lenguas. La poética del haiku generalmente se basa en el asombro y el arrobo que produce en el poeta la contemplación de la naturaleza.

Es común relacionar el haiku con el zen. Sin embargo, aunque el zen utilizó el haiku para la difusión de su filosofía, dista mucho de ser el origen del mismo. En el Man'yōshū (obra clásica de recopilación de poesía del siglo VIII) hay muchos poemas de 31 moras donde aparece ya la actitud característica del haiku: la Naturaleza no es excusa de los sentimientos humanos, sino objeto poético en sí mismo. O, lo que es lo mismo, el poema surge «del asombro del japonés primitivo por lo que ocurría en la Naturaleza». Se trata de una espiritualidad característicamente japonesa, anterior al zen y al propio budismo, y vinculada al sintoísmo.
La vinculación con el zen se produjo cuando en el siglo XVII Matsuo Bashō, monje budista, lanzó el haiku a la popularidad en Japón. En el siglo XX Daisetsu Teitaro Suzuki, gran maestro budista zen, enfoca el haiku como expresión poética del zen en su obra El zen y la cultura japonesa. Esto solo es válido para algunos haikus, pero a través de la obra de Reginald Horace Blyth, difusor del haiku en el mundo anglosajón, el enfoque de Suzuki se ha dado a conocer ampliamente.

El haiku forma parte de una familia de formas poéticas japonesas en las que se combinan versos de cinco y siete moras. La forma métrica característica del haiku (un tercetillo cuyos versos tienen 5, 7 y 5 moras, respectivamente) aparece ya en el siglo VIII con el nombre de katauta. Dos katauta formaban un mondoo, un diálogo entre dos personajes, en el que el primer katauta es una pregunta y el segundo la respuesta a la misma.
Desde finales del siglo VIII, la forma poética más común es el tanka: se trata de una canción corta formada por dos estrofas desiguales. La primera, llamada hokku, sigue el patrón característico del katauta (y del haiku): un tercetillo 5-7-5, mientras que la segunda está formada por dos versos de 7 moras. Dado su predominio, al tanka se le conoce también como waka: es la «canción» por antonomasia.
Los tanka aparecían a menudo encadenados en una forma superior, el renga: a un tanka inicial le sucedían varias respuestas, que podían ser obra de diversos poetas. Cuando elrenga tenía un tono humorístico, se le llamaba haikai renga (haikai quiere decir «divertido»).
El haikai renga se consideraba una forma popular, sin demasiadas pretensiones artísticas. Sin embargo, en el siglo XVII Bashō, a la vez que compone haikai renga, cultiva elhokku como una forma autónoma, dotándola de una poética nueva, influida por el budismo zen y heredera de la actitud de asombro y arrobo ante la naturaleza que aparece ya en las primeras manifestaciones de la lírica japonesa.
A estos hokku que no forman parte de una serie (renga) ni de un tanka y que tienen un elevado valor poético el poeta y crítico Shiki (1867-1902) los bautiza con el neologismohaiku, y a través de su revista literaria Hototogisu el término se populariza dentro y fuera de Japón. A partir de entonces, el haiku se consolida como una forma poética autónoma con sus propias convenciones y reglas.

Haijin
El autor de un haikai o haiku recibe el nombre de haijin. Los haijin más importantes de la historia de Japón son Matsuo Bashō, Yosa Buson, Kobayashi Issa, Usuda Arô, Masaoka Shiki, Uejima Onitsura, Ritsurin Issekiro, Arakida Moritake, Yamasaki Sokan, Ihara Saikaku (también llamado Ibara Saikaku), Taneda Santôka, Ozaki Hôsai y Yamaguchi Seishi, entre otros.
  • Bashô, monje budista del siglo XVII, populariza el haiku, le da un aire de bella melancolía (wabi-sabi) y le dota de un sustrato zen, trascendente. Uno de sus haikus más conocidos dice así:
Kono michi ya yuku hito nashi ni aki no kure
Nadie que vaya
por este camino.
Crepúsculo de otoño.
  • Onitsura también vivió en el siglo XVII y fue monje budista. Según se dice, con solo siete años de edad compuso uno de los haikus más notables:
Koi koi to iedo hotaru ga tonde yuku
«Ven, ven», le dije,
pero la luciérnaga
se fue volando.
  • Buson vivió en el siglo XVIII. Fue un pintor muy reconocido en su época y poeta de haiku. Se consideraba a sí mismo discípulo de Bashô, aunque no le conoció. Su mirada se posa en los momentos en los que aparentemente «no pasa nada», desafiando la vanidad humana. La obra de Buson, cuidada y de buen gusto, parte de lo mejor de sus antecesores, y esa distancia le proporciona una tranquilidad creativa con la que no contaron los haijin que le precedieron. Hay quien le considera en número uno por encima de Bashô. Un haiku representativo de su obra es el siguiente:
Mijika-yo ya ashi-ma nagaruru kani no awa
Noche corta de verano:
entre los juncos, fluyendo,
la espuma de los cangrejos.
  • Issa vivió entre los siglos XVIII y XIX. Fue un monje budista y tuvo una vida personal muy trágica y triste. Issa es un corazón humano que se proyecta en lo que escribe, lo que le hace muy popular en Occidente. Muchos lo comparan con Francisco de Asís por su amor hacia los animales, que se aprecia en haikus como este:
Kuchi akete oya matsu tori ya aki no ame
Abriendo los picos,
los pajaritos esperan a su madre:
la lluvia de otoño.
  • Shiki vivió en el siglo XIX. Saca el haiku del estancamiento en que había caído y toma como modelo a Buson, mejor que Bashô a su juicio. Shiki quiere retomar el camino de la belleza del haiku de Buson, depurándolo de todo misticismo o religiosidad. Es un agnóstico que consagra su vida a un modelo ideal de poesía. Sus consejos a los seguidores de su escuela fueron un alegato de libertad poética frente a las normas y la tradición.14
Nureashi de suzume no ariku rôka kana
Andando con sus patitas mojadas,
el gorrión
por la terraza de madera.
  • Santôka escribe ya en el siglo XX. Es el heredero de una larga tradición poética y espiritual. Transforma sus vivencias más duras en oportunidades de crecimiento personal, de liberación.
Akikaze no ishi o hirou.
Con viento de otoño
recojo una piedra.


Mujeres haijines

A principios del siglo XVIII varias poetisas aprendieron haiku de Bashoo o sus discípulos, entre las que destacan algunos nombres como Den Sute-jo, Sonome, Shushiki, Sono-jo, Shoofuu-ni, Chigetsu, Sute-jo, Sono-jo,y sobre todo Chiyo ni (千代尼).

  • Chiyo-Ni (1701-1775), religiosa budista. Se casó muy joven y quedó viuda a temprana edad. Quizás la más conocida, tuvo dos maestros discípulos de Bashoo, Shikoo y Rogemboo. «Sus versos están llenos de subjetividad y han sido muy controvertidos en el sentido de que se conformen o no al patrón del haiku». No obstante posee haikus clásicos que se adaptan al canon exigido.
Koborete wa kaze hiroi-yuku chidori kana
De la bandada de los mil pajaros,
uno va perdiendo fuerzas
y el viento lo recoge.
Este haiku según D. T. Suzuki es un ejemplo de cómo la meditación ayudó a Chiyo a abrir su inconsciente, y por primera vez Chiyo sintió el haiku como una expresión de un sentimiento interior, pero desprovisto del sentido del ego.
Hototogisu hototogisu tote akenikeri
Diciendo «cuco» «cuco»
durante toda la noche
¡al fin la aurora!
Este es uno de sus haikus más famosos, nacido del sentimiento de pérdida por la muerte de su hijo pequeño
Tombo tsuri kyoo wa doko made itta yara
El cazador de libélulas,
¿hasta qué región
se me habrá ido hoy?
Escribió su haiku Jisei poco antes de morir:
el agua se cristaliza
las luciérnagas se apagan
nada existe
  • Nakamura Teijo (Siglo XX) Fundó la revista Kazahama. Es la poeta tradicionalista, respetuosa del kigo y “saijikis”.
La flor de loto
Sus hojas y las marchitas
Flotando en el agua
  • Hoshino Tatsuko (Siglo XX) Fundó una revista de haiku exclusiva para mujeres y colaboró en la prestigiosa Hototogisu.
Blancos los rostros
Que observan
El arco iris.
  • Kakimoto Tae (Siglo XX) Hija de sacerdote budista.
Un ruido
Cavan una fosa
Detrás de las camelias
  • Suzuki Masajo (Siglo XX) Una mujer que regentó un bar en Ginza, forzada a casarse con el marido viudo de su hermana, adúltera confesa, que se negó a que el haiku no pudiese hablar de amor o de sexo, estignatizada en los ambientes más puristas del haiku. Cuando Masajo escribe haikus más tradicionales logra muchas veces una gran belleza:
Onna hitori mezamete nozoku hotaru kago
Una mujer sola.
Se despierta y mira
la caja de las luciérnagas
  • Kamegaya Chie (Siglo XX) Emigrante en Canadá, perteneciente a esa parte de la cultura nipona que existe fuera y al margen de su sociedad, con su haiku fuertemente contagiado de la modernidad poética occidental y su expresivo patetismo, cuya obra es desconocida en su propio país.
Oi ware no shinkei nibuku gan to shiru
Tan vieja estoy…
Ni me inmuté al saber
que tengo cáncer
  • Nisiguchi Sachiko (Siglo XX) Una anciana que aún vive y que ha pasado toda su vida en una aldea de cuarenta casas en el corazón de Shikoku, cultivando su huerto, cultivando su haiku seco y difícil, Japón en estado puro: ausencia total de pretensión, "una de tantas malas hierbas del haiku en Japón", según sus propias palabras.
Hitosuji no tsurô nokoshite bancha hosu
Entre las hojas de té
puestas a secar,
sólo un sendero.



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